Nueve de la mañana. Daniel Serrano llega al edificio en el que se encuentra el despacho de Alter Consultores Legales, en el madrileño Paseo de Recoletos. Saluda a las recepcionistas, recoge algún periódico y ficha para entrar. Una vez dentro, sube hasta la primera planta, donde se encuentra la empresa en la que trabaja tres días a la semana. Saluda a sus compañeros y se dirige a su puesto. Una rutina normal, como la de la mayoría de trabajadores. Sin embargo, habrá gente a quien no le parezca así, pues Daniel tiene síndrome de Down…